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Centro Logístico de Naciones Unidas en Quart de Poblet. Valencia

Quart de Poblet. Valencia. 2009/2010

Promotor: Ministerio de Defensa. Gestión de Proyecto: Isdefe. Superficie construida: 9.300m2

Obras Oficinas

Centro Logístico de Naciones Unidas en Quart de Poblet. Valencia

No es casualidad que las leyes que estructuran y organizan este proyecto, algo tengan que ver con las misteriosas y enigmáticas relaciones de atracciones, distancias y movimientos de los planetas alrededor del sol. Y no es casualidad, porque el sol se convierte en el objeto de referencia que determina las claves de este proyecto. Con un poco de imaginación, y en un divertido engaño a las leyes de la astrofísica, invertimos el sentido de la eclíptica, y hacemos que el sol gire alrededor de los puntos fijos que constituyen los edificios. En su movimiento, el proyecto adquiere expresión y sentido, reconociendo por la permeabilidad de sus fachadas la posición del sol a lo largo de su trayectoria. De forma equivalente a lo que ocurre en las leyes reales, dónde somos capaces de percibir nuestra posición móvil respecto al sol, por el paso de las distintas estaciones, otoño, invierno, primavera y verano, generando un ciclo continuo sin solución de continuidad. Las continuas superficies cilíndricas de las envolventes, nos dan una transición uniforme de luz y de sombra, sin quiebros ni aristas; con unos intervalos de continuidad cuando se pasa del día a la noche. Es evidente que conceptualmente se establece una singular poética, en un futuro edificio destinado a la comunicación por satélites, pero es aún más importante que los argumentos se convierten en la clave de su razón. En primer lugar, y atendiendo a criterios de forma, la geometría del circulo nos define el menor perímetro posible que encierra la mayor superficie. Esta relación entre perímetro y superficie determina el factor de forma de un edificio, siendo la circular la óptima entre todas las geometrías posibles. Se puede comprobar, como a igualdad de superficie, frente a la planta circular, la planta cuadrada incrementa su perímetro en un 13%, y progresivamente el incremento es directamente proporcional a medida que el cuadrado derive hacia geometrías rectangulares con proporciones mas alargadas. Esta condición del factor de forma incide directamente en el coste del edificio, teniendo en cuenta la alta repercusión de la fachada en el global de la construcción. Del factor de forma también depende el fundamental capítulo del ahorro energético, por lógica, a mayor superficie de fachada, implica un mayor contacto con el exterior aumentándose así la capacidad de transmisión energética entre el interior y el exterior lo que indudablemente se traduce en un mayor consumo energético para mantener la confortabilidad. La justificada suma de poética más razón nos lleva a afirmar, con una pequeña licencia de humor, que hasta el momento nunca habíamos llegado a una solución más “redonda”.