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Campus de Guadalajara

Polígono “El Ruiseñor”. Guadalajara. 2007

Primer Premio en Concurso.

Promotor: Consejería de Educación y Ciencia. Junta de Comunidades Castilla La Mancha. Superficie construida: 65.286 m2.

1º Premio Docentes Obras

Campus de Guadalajara

Las primeras aproximaciones al lugar son intuitivas, y surgen como reacciones del análisis del contexto, atendiendo a todos aquellos elementos que definen y organizan lo específico del emplazamiento: sus usos, su topografía, su ambiente, su clima, su escala, su geometría, sus distancias… entendiendo el conjunto de todos estos factores como un campo de intensidad, en el que la propuesta debe optimizar sus relaciones. La necesidad de la arquitectura como ordenadora del territorio y del paisaje es una oportunidad que pocas veces se presenta a la hora de proyectar. El objetivo de la propuesta, se centra en encontrar un sistema y una estructura de organización que genere una coherente y equilibrada articulación de las funciones del programa, sin caer en las rígidas estructuras funcionalistas. El sistema de ocupación del lugar tiene que ir incorporando, a los criterios de estructura y organización, factores sensoriales de ambiente que se traduzcan en agradables grados de percepción. La búsqueda de la calidad ambiental, retoma antiguas aspiraciones del hombre en su esfuerzo por establecer un equilibrio armonioso con la naturaleza. Planteamos en nuestra propuesta un modelo constructivo que recurra a sistemas pasivos de control medioambiental, siguiendo una estrategia sencilla que asocie ventilación natural e inercia térmica a los dispositivos de protección solar. La proximidad del río, nos lleva a tener la certeza de la existencia de nivel freático a poca profundidad. La abundancia de agua en el subsuelo deja de ser un inconveniente y se convierte en un elemento fundamental de la propuesta. La geometría se enriquece con los valores ambientales asociados al agua. La organización, basada en criterios orgánicos de desarrollo de una estructura horizontal de crecimiento ilimitado, nos permite combinar llenos y vacíos articulados en un sistema de mallas que forman las circulaciones. Los espacios se ordenan en torno a patios formando un complejo tapiz, en el que se alternan, láminas de agua, árboles de sombra y aromáticas. El exceso de edificabilidad, incompatible con el desarrollo de la estructura horizontal de crecimiento ilimitado, se compensa, con bloques lineales de desarrollo vertical, que se levantan del plano del suelo, para expresar su voluntad de no pertenecer a la misma. El contraste de crecimientos, horizontal y vertical, permite una clara identificación formal de las zonas, tan diferentes en su expresión como en su uso.